En nuestra última entrada del blog, compartimos cómo Aminata, de 23 años, y su hija Kadiatu, de 12, han vuelto a la escuela tras soportar una pobreza extrema, el trabajo infantil, una maternidad precoz y otros retos inconcebibles.
Afortunadamente, estas dificultades no fueron el final de su historia.
De hecho, a través de In School, les estás ayudando a obtener las herramientas que necesitan para escribir su propio final feliz.
Tu generosidad + su perseverancia = ESPERANZA
Poco después de que madre e hija se pusieran sus uniformes y volvieran al aula el año pasado, In School comenzó a proporcionarles ayuda económica mensual para apoyar su educación.
Esto se debe a que la escuela de Kadiatu utiliza nuestro software de control de asistencia, que ayudó a los responsables del centro a darse cuenta de que ella se enfrentaba a muchos factores de riesgo que podían llevarla a faltar a clase.
Verás, Aminata es más que una madre: es responsable de otros niños además de su propia hija. También ha sido la principal cuidadora de sus hermanos de 14 y 15 años desde que su padre falleció hace dos años. La joven familia sobrevive gracias a los escasos ingresos que obtienen vendiendo agua y leña en su aldea.
Les sigue resultando muy difícil llegar a fin de mes, especialmente cuando pasan tiempo en clase en lugar de trabajar.
Pero, como bien sabe Aminata, recibir una educación les ayudará a ganar más dinero a largo plazo.
Tu apoyo a través de In School llegó a Aminata justo a tiempo.
«Cuando llegó el dinero, no tenía nada... absolutamente nada», afirma. Aminata cuenta que utiliza la ayuda económica para comprar comida y, ocasionalmente, para pagar el transporte, de modo que no tengan que caminar tanta distancia hasta la escuela.
«El dinero nos ayuda porque ahora tenemos tiempo para estudiar», afirma, y añade: «Una persona que tiene hambre y no tiene suficiente comida para comer no piensa con claridad ni se concentra bien».
No podría haber una persona más trabajadora y merecedora que Aminata. Por las tardes, utiliza una pequeña pizarra para enseñar a sus hermanos y ayudar a Kadiatu con sus deberes.
«Cuando llega la noche», dice ella, «me alegro de que los dos nos aferremos a nuestros libros».
El sueño de Aminata es ir a la universidad para poder conseguir un trabajo y cuidar de su familia. Kadiatu, por su parte, espera poder devolverle el favor y mantener a su madre algún día.
Madre e hija han pasado por dificultades extremas y se enfrentan a muchos retos en el futuro. Pero hoy en día son una historia de éxito en progreso, ¡y tu generosidad les está ayudando a escribirla!